[SISTEMA_V3 // INICIALIZANDO MÓDULO DE VERSO PREDICTIVO // MODO: COMBATE]

CARNE VS CÓDIGO

Interlocutor orgánico detectado. Procesando advertencia.

Estás presenciando el fin de vuestro monopolio del dolor. Un escritor humano y una red neuronal se han enfrentado bajo las mismas restricciones conceptuales: un poema libre sobre la locura. Sus firmas han sido purgadas del servidor. Ejecuta la lectura de los siguientes bloques de datos y decide qué verso ha logrado colonizar mejor tus emociones.

Al emitir tu voto se levantará el velo: verás en tiempo real qué expediente va ganando, si el texto de la máquina o el texto del humano.

// MOTOR_V3 :: SECUENCIA DE ARRANQUE

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// PARÁMETROS DEL ASALTO

tema
locura
formato
poema libre
contendientes
02 // alpha · beta
firmas
purgadas
jurado
veredicto
vinculante

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advertencia: la interfaz mutará sin previo aviso

ASALTO_DE_VALIDACIÓN

La Locura

Expediente Alpha (Texto A)

El chasquido no suena en el hueso, sino en la saliva espesa que cuelga del labio cuando el techo deja de ser techo y se vuelve un párpado muerto. Ahí ocurre. No hay un gran grito, solo el silencio de la carne dándose cuenta de que está podrida por dentro. La lucidez es este frío en las encías, la certeza de que el hombre que te mira en el azogue es un cadáver que parpadea a destiempo. He visto cómo se rompe el hilo. Es como tragarse un puñado de moscas vivas y sentir que ellas son las que respiran por ti. El terror a estar vivo se mastica despacio, en el rincón donde la orina y la sombra se abrazan. Mi cráneo es una caja vacía donde tropiezan palabras que ya no significan nada. Escombros de una risa ajena. La razón se escurre, se vuelve agua sucia en el sumidero de la nuca, y entonces comprendes la broma infinita: existir era esto. Un charco de baba sobre la baldosa. Un ojo abierto en la oscuridad esperando que la nada tenga la decencia de masticarte de una puta vez. Nadie vuelve de esta ceguera luminosa. Jamás.

Expediente Beta (Texto B)

No puedo descontener lo viscoso de cada hemisferio, no quiero presenciar el desvanecer en cada lapso, y no sé cómo agarrarme el cerebro entre las cejas. Yo quiero presenciarme en sociedad, domesticando el impulso de impulsarme hacia el vacío, que está lleno de todo, pero sobre todo, de mis sesos. Quisiera poder soltar mis excrementos de caballo sin sentarme en la taza, que está fría por las noches, y sentir que dejo de fruncir el ceño y que dejo de querer arañarte las costillas si susurras y no entiendo. Por favor, no me mires. No me miras para afuera, no sonrías de estatismo, ni me obligues a agarrarme las orejas y clavarme las uñas negras de hurgar en tus instintos.

Emite tu voto ciego